El verano no es sólo ideal para disfrutar de ricas barbacoas de carne ibérica de bellota al aire libre.
Saber cómo conservar el jamón ibérico en verano es fundamental para mantener intactas todas sus propiedades organolépticas durante los meses más calurosos del año. Las altas temperaturas pueden afectar significativamente a la calidad del producto si no se toman las precauciones adecuadas, pero con los cuidados apropiados, disfrutarás del pata negra en perfectas condiciones incluso en pleno agosto.
También es perfecto para continuar con las buenas costumbres y picotear jamón y demás ibéricos de bellota que tanto nos gustan.
Aunque, en realidad, ¿cuándo no es buen momento? 😉
Conservar el jamón ibérico en verano requiere prestar especial atención a factores ambientales que durante el resto del año no suponen mayor problema. El calor intenso, la humedad variable y la mayor presencia de insectos son los principales enemigos de este preciado manjar durante la temporada estival, pero todos ellos pueden controlarse con medidas sencillas y efectivas.
Lo que sí que tenemos que tener en cuenta, a diferencia del resto del año, es una serie de pautas para que el sabor, el aroma y la textura del pata negra mantengan su calidad a pesar de las altas temperaturas típicas de la época estival.
Los retos para conservar el jamón ibérico en verano son mayores que en otras estaciones, pero las soluciones son accesibles para cualquier hogar. No se trata de implementar sistemas complejos de climatización, sino de aplicar el sentido común y seguir unas pautas tradicionales que han demostrado su eficacia durante generaciones en toda la geografía española.
Vaya por delante, no asustarse, que el jamón ibérico no necesita unos cuidados muy complicados ni unas atenciones diferentes a las que puede requerir cualquier alimento, ya que con el calor todos son más propensos a estropearse, y sería una verdadera pena desaprovechar un manjar así.
Quien tiene una despensa, tiene un tesoro
La ubicación es el factor más determinante para conservar el jamón ibérico en verano adecuadamente. Elegir el lugar correcto dentro de la vivienda puede marcar la diferencia entre disfrutar de un producto en óptimas condiciones o enfrentarse a un jamón reseco, oxidado o incluso con inicio de deterioro por las temperaturas excesivas.
El calor hace que el jamón sude más, pierda más grasa y se deshidrate muy rápido, ocasionando no sólo que se seque más, sino que también llegue a oxidarse.
Por eso, sobre todo en los días veraniegos, es importantísimo mantenerlo en un lugar fresco, seco y bien ventilado. Las despensas tan comunes en la casas de antes son la mejor opción. Y de no tener una, la cocina es su mejor sustituta, pues también garantiza estas condiciones.
Luego, lo de colgarlo o no, depende de las posibilidades de cada uno. Pero, si puedes, cuélgalo sin contacto con otras superficies y sin cubrir para que se airee y oxigene.
Para conservar el jamón ibérico en verano de manera óptima, es crucial evitar ciertas ubicaciones. Nunca lo coloques cerca de ventanas donde reciba luz solar directa, junto a electrodomésticos que generen calor como hornos o radiadores, ni en espacios cerrados sin ventilación. La circulación de aire es tan importante como mantener la temperatura adecuada.
En cualquier caso, lo fundamental es que la pieza de jamón esté protegida del sol y de las elevadas temperaturas del exterior con el fin de que ronde los 12/18 grados, que son los recomendados para una buena conservación.
Esto si no se va a consumir ya. De no ser así, si se va a comer relativamente rápido, puede estar a 23/25 grados sin problema, que es la temperatura idónea de la loncha para deleitar al paladar con las características que sólo tiene el auténtico jamón de bellota 100% ibérico.
En época de calor, un jamón de alrededor 7 kilos debidamente protegido y a temperatura ambiente puede durar bien unas cuatro semanas.
Un error común al intentar conservar el jamón ibérico en verano es recurrir a la refrigeración. Aunque pueda parecer lógico protegerlo del calor metiéndolo en la nevera, esta práctica es totalmente contraproducente, ya que la baja temperatura altera la textura de la grasa, endurece las fibras musculares y prácticamente anula el sabor y aroma característicos del producto.
Y recuerda que el jamón ibérico no necesita frío: ¡por nada del mundo lo metas en la nevera! La temperatura ambiente es excelente para contarlo y degustarlo.
Sólo está permitido el frigorífico en el caso de que el jamón esté loncheado y envasado al vacío. Pero aún así, hay que sacar los paquetes al menos diez o treinta minutos antes de consumirlos para que recupere su aspecto jugoso, sea más sencillo separar las lonchas y poder notar todos los matices de su inigualable sabor.
¡Ah! Tampoco se te ocurra nunca calentar el plato para que el jamón saque brillo y suelte grasa. ¡Esto es un error y un horror! 😉
¿Cómo cortar el jamón ibérico para que no se seque?
Además de la ubicación y la temperatura, la técnica de corte es esencial para conservar el jamón ibérico en verano en perfectas condiciones. Un corte adecuado no solo garantiza lonchas perfectas, sino que también protege la pieza de la oxidación, la deshidratación y otros efectos negativos que se acentúan notablemente durante los meses de calor intenso.
Además de la conservación, la forma de consumir y cortar el jamón también juega un papel crucial para que éste no se reseque con la calor.
Implementar estrategias inteligentes de corte es parte integral de conservar el jamón ibérico en verano exitosamente. La superficie expuesta es vulnerable a la oxidación y la pérdida de humedad, por lo que minimizar esta área y protegerla adecuadamente después de cada sesión de corte resulta imprescindible para mantener la calidad del producto durante toda la temporada estival.
Toma nota de los siguientes consejos para conseguir que el pata negra siempre esté en su punto máximo:
- Empezar el jamón por la parte más estrecha (La “babilla”), de este modo tendremos menos superficie de jamón expuesta en la época de temperaturas más elevadas y se nos secará menos.
- Una vez empezado, ir limpiando la grasa por los laterales, con apenas dos centímetros de la capa de grasa externa conforme se vaya consumiendo será suficiente, y así el resto de la pieza de mantendrá intacto.
- Aprovechar la parte donde está la grasa para ir cortando lonchas anchas y finas para utilizarlas a modo de ‘tapadera’. Esta cobertura natural evitará que el jamón se seque y combatirá el efecto de oxidación que produce el oxígeno.
- Tapar toda la pata por completo con un paño de cocina de algodón bien limpio para proteger el jamón de las impurezas del aire y de la acción de pequeños insectos.
- Procurar cortar siempre la cantidad de jamón que se calcule que se va a consumir, y justo momentos antes de servir. Tener las lonchas en el plato expuestas al aire y al sol durante un prolongado periodo de tiempo propicia que se ‘evapore’ gran parte de su sabor y de su aroma. Cuanto más recientes, ¡mejor!
- Cortar unas lonchas cada día para que el corte esté vivo y la grasa infiltrada florezca y no se reseque.
El consumo regular es otro aliado importante para conservar el jamón ibérico en verano en condiciones óptimas. Una pieza que se consume activamente, cortando lonchas frescas cada día o cada pocos días, mantiene el corte vivo y se conserva mejor que una que permanece intacta durante semanas, ya que la renovación constante de la superficie impide la acumulación de oxidación y resecamiento.
¡Y ya estaría!
Sabiendo que la temperatura es clave tanto en la elaboración como en el consumo del jamón ibérico de bellota, basta con preocuparse un pelín por tener todos estos factores que acabamos de comentar bajo control para así gritar ¡Oh! en verano y siempre.
Un pequeño esfuerzo que, sin duda, trae ¡una muy buena recompensa!
Dominar cómo conservar el jamón ibérico en verano te permitirá disfrutar de este producto excepcional durante todo el año sin limitaciones estacionales. Con estas pautas simples pero efectivas, las altas temperaturas dejarán de ser un obstáculo y podrás saborear tu jamón ibérico de bellota en perfectas condiciones incluso en los días más calurosos, manteniendo intactos todos los matices que lo convierten en uno de los mejores productos gastronómicos del mundo.

Gracias por los tips!