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Las etapas de crianza del cerdo ibérico

Desde el nacimiento hasta su matanza el cerdo se cría con todos los mimos para conseguir su sabor único

Había una vez un cerdito pequeñito (bis) Que no sabía, que no sabía, que no sabía pastar.

La cría del cerdo ibérico es parecida en todas las variedades, pero tiene sus matices, como sucede con los cerdos lampiños, que son más pequeños y crecen más despacio.

La vida del cerdo ibérico comienza con la cubrición de las hembras, todas ellas necesariamente 100% ibéricas.

Sin embargo, los machos no siempre son puros, en muchas ocasiones sólo lo son en parte o son ejemplares de cerdo duroc que no pertenece a la raza ibérica, ya que proviene de Estados Unidos y sólo lleva integrado en España desde 1988.

En Cerdoh, sin embargo lo tenemos claro, y apostamos por no cruzar nuestros cerdos y mantener la raza 100% ibérica.

Nacimiento y cría del lechón

La gestación de las madres dura tres meses, tres semanas y tres días. Después de ese tiempo paren las crías que pesan entre 700 y 1000 gramos. Las camadas suelen ser de ocho lechones; así es como se llama a estos cerdos cuando son pequeñitos, e incluso pueden llegar a pesar menos si hablamos de la raza lampiña.

Los lechones pueden reconocer la voz de sus madres a las 24 horas de nacer.

El lechón seguirá siendo lechón hasta que termine su lactancia, de la que proviene este nombre. A partir de esta fase se le dejará de llamar lechón y habrá alcanzado al menos los 20 kilos.

La etapa de la recría

Una vez se produce el destete, se pasa a la fase de recría. Se llama así porque lo que se intenta es “recriar” al cerdo ibérico para que algún día pueda pastar por la dehesa.

Aprende a comer cereales, frutos secos y/o pienso rico en estos alimentos. De esta forma se criará fuerte, desarrollando su estructura muscular y ósea.

En esta fase engordará hasta 30 kilos, ¡que se dice pronto!, pero aún le quedarán por coger algunos más 😉

Los primales

Con más de 50 kilos en total empiezan la fase que será la antesala a la montanera. Aún tienen 7 meses cuando pasan a esta fase y pasarán otros 10 o más hasta que pisen la dehesa con más de 100 kilos de peso.

Los cerdos lampiños entran en la montanera con 17 o 18 meses, una diferencia de más de siete meses respecto a los cerdos cruzados, que con 10 meses ya está preparados para pasar a la montanera.

Otra de las características de esta raza que retrasa su crecimiento es su menor índice de conversión, esto quiere decir que para producir un kilo de carne necesita más alimento.

Para paliar las altas temperaturas del verano se embadurnan en charcos de agua y barro para refrescarse.

En esta etapa empiezan a comer hierbas de la dehesa y poco a poco se irá eliminando el pienso en favor del pasto. Estos piensos naturales están formados por trigo, cebada, avena y soja.

La montanera

Podríamos decir que es la mejor etapa de la vida del cerdo ibérico. Con la dehesa a sus pies y repleta de su alimento favorito.

En Cerdoh durante la Montanera, tenemos que jugar mucho con las cargas ganaderas, es decir el número de animales por hectáreas. Nuestras cargas están alrededor de 0,70 animales por hectárea para garantizar al máximo la alimentación y el desarrollo de los cerdos en esta etapa tan importante.

Esta es la fase definitiva de engorde antes de su sacrificio y en la que repone aproximadamente el 50% de su peso final. La carga de animales, por lo tanto, va a ser la que marque la calidad del producto final.

Su composición gracias a la bellota, concentra altos niveles de ácido oleico, que hace del jamón una delicia beneficiosa para nuestra salud.

Otro factor que incide en la calidad de la montanera es la climatología: las sequías, las lluvias fuertes, las heladas de mayo, el calor excesivo en septiembre… Si afecta a la floración y el crecimiento del fruto, esto a su vez repercutirá en la calidad de la alimentación de los lampiños y su porcentaje de grasa final.

Todas estas etapas y el recorrido por ellas de los diferentes ejemplares se registran en un sistema que aporta información sobre la fecha de nacimiento, número de animales, tanto por ciento de raza, madre, fecha de la montanera, reposición, fecha de sacrificio… En definitiva un diario en el que se refleja todo el proceso de producción.

La trazabilidad completa del producto da seguridad a los consumidores que conocen lo que realmente están comprando.

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