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Los maridajes ibéricos más locos y que no te dejarán indiferente (II)

Combina el embutido ibérico de bellota con fruta, quesos y otros alimentos que no te dejarán indiferente, ¿empezamos?

Después de leer nuestro primer post sobre cómo maridar el jamón ibérico con las combinaciones más locas, este ya no te pillará por sorpresa. Aunque si seguiste nuestras recomendaciones y te lanzaste a la piscina es probable que estés ávido de probar algo nuevo.

El caso es que, como nuestros chorizos ibéricos y salchichones también tenían ganas de marcha hemos vuelto a la herramienta Foodpairing para crear combinaciones entre diferentes aromas que combinen entre sí.

Y estos fueron los resultados. ¡No pierdas nota!

Más desubicado que un chorizo en una macedonia

Si hay algo que no nos imaginamos es encontrarnos un plato que se llame chorizo con melón en ninguna carta de restaurante, pero este perjuicio de que el chorizo no pega con la fruta quizás esté haciendo que nos perdamos una de las mejores combinaciones para este embutido.

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Según sus matices y aromas, el chorizo 100% ibérico combina a la perfección con albaricoques y frambuesas. ¿Cómo te has quedado? Sabemos que cuesta imaginarlo, pero si las uvas, pan y queso saben a beso, el chorizo con albaricoque sabe a… ¿besote?

¿Y al salchichón con que frutas lo casamos? Sin duda el idilio perfecto llevaría el nombre exótico de Physalis (o alquequenje en según qué latitudes), una fruta subtropical con toques cítricos, o el de la fruta que más le gusta al cava: la fresa.maridaje-iberico
Aunque nos encantaría compartirte una receta sobre frutas y embutidos ibéricos, no hemos podido encontrarla. La buena noticia es que te deja un espacio abierto para convertirte en todo un chef y patentar tus propias recetas.

Y si te animas, ¡queremos probarlas!

¡Solo apto para atrevidos!

Todo tiene un final y por eso nos hemos reservado las combinaciones de este maridaje con ibéricos más loco para este momento. Pensarás que es difícil de superar la recomendación de chorizo con albaricoque, pero recuerda que todas estas combinaciones se basan en sus matices principales y es más ciencia que creencia popular.

Aunque muchos pensarán: “mi tabla de ibéricos no me lo toques, que ya bastante rico sabe sólo y en la sencillez están las cosas buenas de la vida.” Pero si algo se te mueve por dentro y como buen valiente aventurero quieres llegar hasta el final, estos son los nuevos compañeros de mesa.

Salchichón ibérico y … ¡tachán, tachán!

Sabemos que quieres que te soltemos el bombazo, pero como todo buen acto de magia, que al final es lo que viene siendo la combinación perfecta de dos sabores que se resaltan entre ellos mismos, necesitamos darle un toque de intriga.

Te diremos que su sola presencia nos lleva hasta la costa atlántica y que no puede faltar en una mariscada: hablamos del buey de mar.

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Si quieres sorprender a tus invitados en tu próxima comida, prueba con estas tostas de salchichón ibérico, buey de mar y queso emmental. Simplemente mezcla los ingredientes en láminas en las tostas y disfrutarás del sabor del mar y de la dehesa en tu boca.

Otro alimento loco con el que puedes combinar tu salchichón es con chocolate negro, y en esta ocasión te recomendamos para probarlo hacer un trampantojo de salchichón de chocolate y ¡juntarlo en el mismo plato! Seguro que más de uno se siente un poco confundido al principio.

Sorpresa, sorpresa. Nuestra penúltima recomendación con chorizo te llevará a probar uno de los cereales más antiguos: el kamut. Y en este caso, tradición conoce a tradición y nos marcamos un plato original y contundente con el que hacer un buen platazo que nos deje con la boca abierta.

Y ya llegamos al final.

La última recomendación es fácil y lista para probar en un pis pas: chorizo 100% ibérico y barquillos. Sólo de pensar en ello, nos imaginamos disfrutando como un niño con los carrillos llenos. ¡A falta de pan, buenos son barquillos!

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¿Qué te han parecido todos los maridajes? ¿Probarías alguno?

Como cada maestro tiene su librillo, es probable que tengas alguna combinación loca, de esas que te encantan pero que cuando la compartes no pueden evitar mirarte con el ceño muy fruncido. Pero no importa: al final, las cosas buenas de la vida son aquellas que te hacen disfrutar. Aunque extrañen a los demás, claro.

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