El jamón ibérico de bellota, bueno para tu corazón

El jamón ibérico, ese superfood español adorado dentro y fuera de nuestras fronteras, hace que tengamos el corazón contento.

Mantener una buena salud cardiovascular y menguar las posibilidades de sufrir un infarto de miocardio o cualquier otra dolencia del corazón pasa por llevar un estilo de vida saludable en el que el ejercicio físico y una alimentación sana son de vital importancia.

El jamón ibérico de bellota no engorda, no sube el colesterol y es un gusto para el paladar.

Hay estudios científicos que así lo avalan, y entre ellos destacamos el llevado a cabo por profesionales del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, que por primera vez han evaluado a nivel mundial los efectos vasculares del jamón ibérico de bellota.

Cuidarse con jamón ibérico de bellota es posible

Está demostrado que el consumo moderado del pata negra mejora la salud de los vasos sanguíneos y la presión arterial porque contribuye notablemente a la disminución del riesgo cardiovascular en un medio/largo plazo.

Sin entrar en tecnicismos y explicado de manera fácil para que todos podamos entenderlo, esto es debido, en gran parte, a un tejido llamado endotelio, una capa de células que recubre la zona interna de los vasos sanguíneos.

El buen estado del endotelio está directamente relacionado con la salud de las arterias y, a su vez, el jamón incide positivamente en la correcta circulación de la sangre por las arterias.

Los resultados extraídos de esta investigación no sorprenden, sino que corroboran las informaciones que ya se tienen al respecto y refuerzan la idea de que incluir este producto tan característico de nuestra gastronomía en nuestra alimentación es algo necesario porque tiene multitud de beneficios para la salud.

El ibérico de bellota, además de tener proteínas de alta calidad y de ser rico en minerales y vitaminas liposolubles, también presenta un elevado contenido en ácidos grasos monoinsaturados, como el ácido oleico (principal componente del aceite de oliva), y polifenoles que actúan como potentes antioxidantes.

También refuerza nuestro sistema inmunológico y aporta magnesio, zinc, hierro, calcio, fósforo, y vitaminas varias como la B1, la B2, la B3, la B6 y la D.

¿Cómo mantener el colesterol ‘malo’ a raya?

Pero sigue leyendo porque sus beneficios para la salud no terminan aquí.

El pata negra es cardiosaludable, aporta vitaminas básicas para el organismo y es el mejor sustituto de la carne roja.

Frente a lo que en un principio se pueda creer, está constatado que la ingesta de jamón tiene efectos favorables sobre el colesterol, llegando a ser el alimento de origen animal más cardiosaludable.

Hay que tener en cuenta que el cerdo ibérico tiene unas características genéticas especiales, y es criado y alimentado en unas condiciones concretas que hacen que todos los productos que se extraen de él sean buenos para el organismo.

Las bellotas y las hierbas que comen en las dehesas durante la época de la montanera (etapa clave de la crianza del cerdo ibérico) tienen altas tasas de ácido oleico y abundantes antioxidantes, de ahí que su carne tenga un sabor exquisito y sea una fuente indispensable de grasas monoinsaturadas que constituyen estructuras celulares y que nos llenan de energía y de vitaminas liposolubles.

De hecho, que el 55% (o más) de la grasa del cerdo ibérico sea ácido oleico significa que propicia el aumento (la producción) del HDL, o sea, el llamado ‘colesterol bueno’, y reduce los índices del LDL, el ‘colesterol malo’.

La cantidad de grasas monoinsaturadas del cerdo ibérico supera, incluso, la que presentan otros muchos alimentos con grasas de origen vegetal.

El jamón de pata negra está recomendado en dietas hipocalóricas

Y por si todas estas virtudes fueran pocas, una más: el jamón ibérico nos ayuda a cuidar la línea.

Tanto es así que desmentimos completamente la ganancia de peso vinculada al consumo de este manjar de dioses que goza de un valor nutricional excepcional y que los propios profesionales recomiendan en dietas hipocalóricas, pues 50 gramos vienen a ser unas 150 kilocalorías.

Así que no tengas miedo de incorporar (con medida, unos 100 gramos dos o tres veces por semana) el jamón de bellota 100% ibérico a tu menú habitual, y canta con nosotros eso de ‘Tengo el corazón contento, el corazón contento, lleno de alegría…’ ¡y el paladar también! 😉

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