Expia tus pecados del año con la cesta de Navidad de Cerdoh!

15 de diciembre del 2015. 17:30 pm. Headquarters de Cerdoh! Calle Fuente Arriba, 16. Villar de Argañán. Salamanca. España.

Una sombra alargada pasea entre cerdos ibéricos lampiños que lo acompañan con la mirada hasta el confesionario de Cerdoh! La sombra entra, se sienta, y se dispone a hablar con alguien que se esconde detrás de una rejilla compuesta por cuerdas de atar chorizos.

–Ave ibérico de bellota,– confiesa una voz grave.
–Con buen curado concebido. – Se escucha tras la rejilla.

Se hace un silencio en el lugar y, de repente, los dos hombres caen en la cuenta de quién son. Y de qué se conocen:

–Sabía que eras tú. ¿Qué te sucede, Cuñado?.
–Se acerca la Navidad, y tengo algunos pecadillos que expiar.
–Normal, te pasas el día dando lecciones de cualquier tema que salga a la palestra. Pero no seas tímido, cuéntame…
–No es fácil señor Cerdoh!, no estoy bien… Me siento en deuda con mis compañeros de trabajo, con mis amigos y mi familia. Después de probar la paletilla de jamón ibérico de bellota se derrumbaron mis convicciones, no se qué prefiero, si jamón o paleta. Ya no estoy seguro de saberlo todo: Tengo dudas sobre mi misma existencia. Sobre mi deber en la vida. Y temo no poder estar a la altura en las reuniones Navideñas. Debo compensarles.
–Comprendo, comprendo… Pero no te preocupes, tenemos lo que necesitas: nuestra cesta de Navidad de Cerdoh!, la mejor manera de quedar en paz con los que más quieres.

–Entiendo… ¿Y que contiene esa cesta que todo lo puede, si se puede saber?
–Nuestros mejores productos, hijo, nuestros mejores productos: un kit de Jamón Ibérico de Bellota Cerdoh!, medio lomo de bellota 100% Ibérico, medio chorizo ibérico de bellota o medio salchichón Ibérico de Bellota Cerdoh! (a tu gusto) y una cuña de Queso Curado de Oveja Abadengo. Ah! También trae una botella de vino 24 Mozas D.O. Toro, para que no paséis sed.

el-cuñado-cesta-de-Navidad-2

Un silencio incómodo corta la conversación. El cuñado no quiere mostrar un tono arrogante, pero obviamente, le pierde su naturaleza.

–¿Pero, los embutidos son todos ibéricos de bellota? Mira que yo soy El Cuñado y sé que últimamente dan mucho gato por liebre con esto del ibéri…

La voz tras la rejilla corta rápidamente al cuñado y le recrimina.

–Recuerda, Cuñado, que estás expiando tus pecados, no te pongas respondón.

–Me sale solo señor, no volverá a pasar.

–Lo sé Cuñado lo sé, –resoplando con desdén– te he sufrido en mis carnes. Debes reflexionar. Compartiendo esta cesta de Navidad con aquellas personas que más quieres, o enviándoselo a los que están lejos o a los que te hacen la vida más fácil en tu trabajo. Hará que se les quiten todos sus males y que vean con buenos ojos pasar un buen rato con cualquiera. Incluso contigo, que todo lo sabes. Es tú momento… ¡Expía tus pecados del año con una buena cesta de Navidad!

–Perfecto, pues iré directamente a comprarlo, entonces.

–Muy bien, que la Cesta de Cerdoh te absuelve de tus pecados en el nombre del jamón ibérico, el chorizo y el salchichón, la caña de lomo y el queso curado. Amén.

el-cuñado-cesta-de-Navidad-1

Y así, tal y como entró, el cuñado se marchó, cogió su coche y se dirigió a su casa, encendió el ordenador y compró una cesta de Navidad a cada una de todas esas personas con las que quería reconciliarse.

Se las envío a casa y disfrutó de la época navideña como nunca, sin discusiones ni consejos. Sin malas miradas ni frases prepotentes.

Porque, en Navidad, todo es posible. Incluso que tu cuñado esté callado durante toda una Nochebuena.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *