Comprar Cesta de Navidad de Cerdoh! jamón ibérico de bellota | Blog Cerdoh

La carta a Papá Noel del Cuñado

Papá Noel, estas Navidades lo que te pido es jamón ibérico de bellota y embutidos para compartir con los míos, en especial con mi cuñado. Quiero hacer las paces con él y sorprenderle con un buen jamón ibérico de bellota.

Querido Papá Noel,

Se acerca la Navidad, y como cada año, aquí estoy para hacer balance del 2016 y pedirte un regalo porque te prometo que este año sí que me lo merezco, me he portado muy bien, incluso con mi cuñado. ¡Y mira que eso es difícil!

Si es que, en realidad, tenemos buena relación, pero gracias a mí, porque a nada que le digo, siempre acabamos discutiendo. Fíjate si ahora soy bueno, que hace tiempo que no coincidimos, y estoy deseando que llegue Nochebuena para estar todos juntos. Tengo que reconocer que se curra la cena un montón. No escatima en nada y el jamón ibérico de bellota que pone está increíble, aunque por orgullo no se lo diga.

Pero esta vez quiero sorprenderle, de ahí que te escriba tan pronto. Espero que lo que te voy a pedir me lo puedas conceder un poquito antes del 24 de diciembre, que te estoy dando tiempo de sobra, y teniendo en cuenta que tienes renos que vuelan no debe suponerte ningún problema. Yo, con ese vehículo, llego de sobra, vaya.

Ya sabes que no soy muy de cosas materiales, prefiero regalos de Navidad que me hagan disfrutar de verdad y si es con la familia, mejor. Por eso, para este año tengo una idea.

Como te iba contando, seguro que mi cuñado compra jamón ibérico de bellota y embutidos ibéricos de bellota para cenar, pero esta vez me gustaría aportar mi granito de arena, y aquí es cuando necesito que entres en juego y apelo a tu generosidad navideña. Como digo, no quiero nada para mí, sino que lo que te voy a pedir es para compartir con los míos, y de paso dar un repaso a lo que trae mi familia que a veces deja mucho que desear. Se trata de la Cesta de Navidad Cerdoh!, que me han dicho que es muy completa y tiene productos de primera calidad:

Sé que mi cuñado, como amante y entendido que es de estas delicatessen, se quedará con la boca abierta cuando vea lo que te he pedido para que degustemos todos juntos, y en especial él. ¡No se lo va a creer y menos viniendo de mí! Pero es justo lo que más ilusión me hace, que no se espere ni de lejos la sorpresa que le tengo preparada, y aunque las comparaciones van a ser odiosas, porque yo soy el cuñado y lo que llevo yo siempre es lo mejor, se que en el fondo el marido de mi hermana se lo merece. Las cosas como son.

Además, no sólo quiero dar el gusto a mi cuñado, sino que también he hecho los deberes y por fin me he aprendido las diferencias entre un buen ibérico de bellota y uno que no lo es. Mientras que él está muy puesto en el tema, yo, por el contrario, estoy un poco perdido, la verdad. Nunca lo he reconocido. Lo que he hecho siempre ha sido llevarle la contraria en todo o ‘hacer de menos’ a los embutidos que compraba y claro, esto ha causado muchos conflictos entre nosotros. Me he dado cuenta de que no puedo seguir así y estoy intentando remediarlo. Te doy mi palabra.

Para que veas que lo que te cuento es completamente verdad y que ya estoy cambiando, te voy a explicar brevemente lo que me he estudiado para tener una conversación sobre ibéricos con mi cuñado -su tema preferido- sin que terminemos mal, ya que yo tendré la razón irrefutablemente. Son nociones que, de paso, tú también te puedes apuntar porque me ha dicho uno de tus renos que el jamón ibérico te chifla, pillín. Atento, que lo yo digo va a misa:

  • La grasa externa del jamón -que yo llamo ‘lo blanco’- es un gran indicador a la hora de identificar que estamos comprando un jamón ibérico de bellota. En concreto, lo que es clave es su textura suave y su color oro, que da fe de que el cerdo se ha alimentado de bellotas durante la montanera.
  • Hay que fijarse en las pezuñas, porque la de los jamones ibéricos de bellota son alargadas y tienen la punta desgastada al criarse al aire libre en la dehesa. Por el contrario, los jamones de cebo tienen más desgastado el interior de la pezuña por caminar más tiempo sobre hormigón. Esto me ha parecido muy curioso, no tenía ni idea.
  • También sé que los jamones procedentes de cerdos 100% ibéricos suelen tener menor estructura ósea que los del cruzado, y, por lo tanto y muy a pesar mío -e imagino que de mi cuñado también-, tienen un tamaño más pequeño que el resto. Lo normal es que ronden los 6-8 kilos.
  • ¿Qué más…? ¡Ah sí! Los jamones tienen tatuajes, como el que me hice yo cuando era joven. Son unos modernos. Las piezas llevan un sello en la parte superior de la corteza que se llama sello MAPA (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación) o algo así… Viene a ser como el DNI del jamón. Este etiquetado aporta mucha información sobre el jamón como la fecha exacta en la que entra en el proceso de salazón.
  • Y otra de las cosas interesantes que he leído es que el jamón ibérico no tiene un color rosado uniforme. Tiene unos puntitos blancos y unas manchas oscuras que son tejidos grasos con flora micótica en tonos blancos, verdes, grises y azules. ¡Qué términos utilizo, parezco un experto! 🙂

Con este súper regalo más lo que me he ‘empollado’ sobre los ibéricos para estar a la altura de mi cuñado, un ‘foodie’ en toda regla, presiento que van a ser unas de nuestras mejores Navidades: ¡juntos, en armonía y con manjares de verdad sobre la mesa!

Perdona que me esté enrollando tanto, pero antes de despedirme, sólo un apunte más. Como ya te he indicado, y no es por ser pesado, lo ideal es que reciba el regalo un pelín antes de Nochebuena. Por eso, y dado que soy consciente del volumen de trabajo que vas a tener los próximos días, te doy una pista de dónde puedes ‘comprar’ la Cesta de Navidad al estilo Cerdoh! de la manera más rápida y sencilla. Si entras en su página web, la tienes a golpe de clic, que tú de nuevas tecnologías ya controlas, ¿o no?

Muchas gracias,

¡Un abrazo muy grande!

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