Los secretos mejor guardados del salchichón ibérico

Que salchichón rime con jamón no es casualidad.

Cada uno tiene sus tiempos. Cada uno tiene sus matices. Y cada uno tiene su sabor y aroma característicos. Pero está claro que los dos son un bocado delicioso.

Puede que, de todos los ibéricos de bellota, el salchichón sea el gran desconocido, sin embargo es el embutido que más suele triunfar, tanto en mayores como en pequeños, cuando se come en bocata o, simplemente, en rodajas en un plato a modo de picoteo.

Como lo normal es que el protagonismo se lo lleve el jamón de pata negra, e incluso también el lomo y el chorizo ibéricos, hoy en Cerdoh! vamos a dar el lugar que se merece al salchichón ibérico de bellota.

Salchichón ibérico, un embutido como pocos

Es uno de los productos más típicos de las matanzas del cerdo españolas y cuenta con una personalidad muy especial.

De origen griego y romano, en Cerdoh! seguimos la receta tradicional y elaboramos nuestro salchichón con la carne magra de nuestros cerdos 100% ibéricos alimentados con bellotas y en pastos naturales, a la que añadimos un poquito de tocino, sal y especias como la pimienta negra, el cilantro o la nuez moscada

El uso de diferentes ingredientes, el proceso de secado, la curación de las piezas y la correcta administración de especias, claves para producir un salchichón de calidad.

Y después de este cuidado aderezo, toca la fase de curación lenta de unos 4 ó 5 meses en bodega para obtener un manjar de colores granates con pequeñas motitas blancas de grasa que se funden a temperatura ambiente y que le dan una gran jugosidad, un aroma intenso (pero que gusta a todos) y un color brillante.

Gracias a este proceso totalmente artesanal conseguimos que cada pieza sea única, firme y consistente, y goce de un equilibrio perfecto entre todos los ingredientes que luego se nota en la boca.

Un alimento rico, sabroso ¡y muy nutritivo!

Siguiendo con las virtudes del salchichón ibérico, no nos podemos olvidar de su precio asequible y de su enorme versatilidad.

Al ser una carne de excelente calidad y más magra y menos salada que la de otros embutidos, lo mismo se utiliza para acompañar a un vinito a la hora del aperitivo que como bocadillo para la merienda de los peques de la casa.

Pieza entera o loncheado y envasado al vacío listo para degustar: ¡tú pides y en Cerdoh! cumplimos tus deseos!

Además es muy nutritivo. Para que te hagas una idea, en líneas generales y tomándolo como orientativo (todo dependerá del tipo del salchichón y de cómo se haya curado), por cada 100 gramos de salchichón, nuestro cuerpo recibe 19,25 gramos de proteínas, 1,4 gramos de carbohidratos, 39,5 gramos de grasa, 438 kilocalorías, y vitaminas B3, B9, B12 y K, entre otras.

Destacar también que el salchichón ibérico es un alimento rico en sodio y bajo en azúcares, y como habitualmente recomendamos, hay que consumirlo con cabeza y en su justa medida.

Vamos, como todo en esta vida.

Salchichón y chorizo: principales diferencias

¿Cómo te quedas si te decimos que hay por ahí alguno que otro que confunde el salchichón y el chorizo?

Pues por muy raro que nos parezca a los amantes de los embutidos ibéricos de bellota, así es. Por eso, queremos aprovechar esta ocasión para detallar las principales diferencias que hay entre uno y otro.

Vale que tienen ciertas similitudes como su preparación a base de carne magra de cerdo y especias, y que ambos se dejan secar al aire hasta que adquieren el punto idóneo para ser degustados.

¿Sabías que la receta tradicional del salchichón es anterior al descubrimiento de América y, por eso, a diferencia de su ‘hermano gemelo’ el chorizo, no lleva pimentón?

Pero, centrándonos en lo que los hace distintos, así a simple vista lo que primero detectamos es el color: el salchichón es más rosáceo mientras que el chorizo es más tirando a rojo, naranja…

¿De esto nos podemos fiar? Pues en la mayoría de los casos sí, pero no siempre es determinante, ya que las tonalidades pueden variar en función del tipo de salchichón y chorizo que tengamos delante.

Lo que sí que marca la diferencia es el periodo de secado, más largo el del salchichón que el del chorizo, y que cada uno de ellos tiene, por decirlo de alguna manera, un ingrediente estrella que no tiene el otro.

Nos explicamos.

Por una parte, en el chorizo, el ingrediente estrella es el pimentón, de ahí ese color rojo inconfundible. Si dulce o picante, eso ya es otro tema 😉

Y, por otra, el ingrediente estrella del salchichón es la pimienta, además de que el picado de la carne se hace mucho más fino.

En cualquier caso, ante la duda, la última palabra la tiene el paladar: ¡éste sí que no se equivoca!

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