El papel que juegan las bellotas en los jamones ibéricos.

¿Qué papel juega la bellota en los jamones ibéricos?

Siempre lo recalcamos: nuestro jamón es jamón de bellota 100% ibérico.

Y el apellido ‘de bellota’ no es casualidad. Ni tampoco nos lo ponemos porque sí.

Está amparado por la Normativa del Jamón Ibérico (Real Decreto 4/2014) del Ministerio de Agricultura, en la que se especifica que: el jamón de bellota 100% ibérico es aquel que proviene de un cerdo con ‘padres’ 100% ibéricos, y que se ha criado en la montanera, es decir, en libertad en el campo y alimentado exclusivamente con bellotas, flores aromáticas y demás pastos propios de la dehesa.

Y esta categoría, tú, como consumidor, puedes reconocerla por el precinto negro que llevan todas nuestras piezas y que está reservado únicamente para los pata negra.

Aunque en realidad, nada como un paladar exigente para distinguir sin titubeos el sabor del auténtico jamón de bellota.

¿O no? 😀

¿Cuáles son las propiedades de las bellotas?

Las bellotas son frutos silvestres comestibles que proceden de diferentes especies de árboles, entre los que se encuentran los robles, los alcornoques y las encinas.

Nuestros antepasados las consumieron durante muchos años, pero, al igual que ha pasado con otras plantas silvestres, siempre se han considerado una ‘comida de pobres’.

Además, quizá en este ‘dejar de lado’ a las bellotas en la dieta diaria de las personas, también haya influido el hecho de que su obtención requiere un larguísimo proceso de cultivo y desarrollo del árbol.

Porque, a pesar de que, por ejemplo, la encina crece en todo tipo de terrenos sin problema, y es muy resistente ante las condiciones climatológicas adversas, se toma su tiempo en dar el fruto.

Pero la paciencia que no hemos tenido ni tenemos los ‘humanos’, sí que la tiene el cerdo ibérico, y, en la actualidad, las bellotas se utilizan prácticamente sólo para su alimentación: ¡son su ‘plato’ preferido mientras viven al aire libre en la dehesa!

Para ellos, son una delicatessen. Un alimento rico y sabroso que les aporta un montón de propiedades:

  • Energético y nutritivo, aporta hidratos de carbono, grasas (mayoritariamente monoinsaturadas), proteínas y fibra.
  • Con minerales y vitaminas como las del grupo B, fósforo, potasio, calcio, hierro y magnesio.
  • Gracias a los taninos que presenta -que son los responsables de su amargor-, las bellotas disminuyen el azúcar en sangre y el colesterol, además de ayudar a desintoxicar el organismo por su contenido en antioxidantes.
  • Tiene una textura crujiente deliciosa.

¿Lo bueno? Que luego todos estos beneficios repercuten en nosotros y en nuestra salud cuando comemos -de manera responsable- este manjar de dioses.

La bellota: clave en el sabor del auténtico para negra

Por lo tanto, no hay duda de que este tipo de alimentación a base de bellota es la clave del sabor tan único y exquisito del jamón de bellota 100% ibérico y, en general, de todos los derivados del cerdo ibérico.

De igual modo, también es fundamental para su textura aterciopelada, ¡se deshace en la boca!

Es más, una de las principales diferencias entre un jamón de bellota y cualquier otro es, precisamente, la alimentación que tiene el cerdo ibérico. Éste, cuando vive en libertad, se acostumbra a recorrer grandes distancias mientras se alimenta y hace más ejercicio que los cerdos que se crían estabulados sin apenas espacio para moverse.

Se estima que los cerdos llegan a consumir entre 6 y 10 kilos de bellotas al día y un kilo de hierba, ¡y son unos cracks pelándolas! Tienen una gran destreza desechando la cáscara, evitando así la irritación de su intestino y consumiendo únicamente la parte buena.

Como consecuencia de estos paseos dehesa arriba dehesa abajo, los niveles de colesterol en su carne son más bajos.

➤ El porcentaje total de ácidos grasos insaturados en el jamón de cerdos ibéricos alimentados con bellotas es mayor que el de otras grasas animales e, incluso, que el de algunas grasas vegetales. Esto hace que la carne de cerdo ibérico de bellota sea considerada como una de las más cardiosaludables.

Y, para que te hagas una idea, vamos a traducir esto que estamos diciendo en números: más del 93% de la composición total de la bellota es grasa, y de este porcentaje, más del 80% es ácido oleico, el principal componente del aceite de oliva.

Esta clase de grasa tiene un impacto positivo en el organismo: ayuda a reducir lo conocido como ‘colesterol malo’ y potencia el beneficioso.

Por todas estas virtudes del jamón de bellota 100% ibérico, los expertos recomiendan incluirlo en la dieta dos o tres veces por semana en raciones de 100 gramos (esta cantidad aporta alrededor de 182 calorías).

➤ El único alimento que tiene mayores niveles de ácido oleico que el jamón de bellota es el aceite de oliva.

Como puedes comprobar, ¡cuidarse con jamón de bellota es posible! Aprovecha cualquier momento para disfrutarlo, pues no sólo es SALUDABLE, sino que también está DELICIOSO.

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