7 alimentos grasos que no deben faltar en tu dieta

7 alimentos grasos que no deben faltar en tu dieta

El mes de abril marca para muchas personas el inicio de la “operación bikini”. Año tras año sucede lo mismo: tenemos temperaturas más agradables, las horas de luz se alargan y empezamos con el cambio de armarios para dejar espacio a la ropa de verano. 

Y eso suele traducirse en el disgusto de comprobar que algunas prendas te quedan “justas” después de los excesos del invierno o, simplemente, en que prefieres perder un poquito de “chicha” para lucir cuerpo serrano en la playa o la piscina.

Cuando le vemos las orejas al lobo empezamos (ahora sí) a cumplir a rajatabla todos esos buenos propósitos que dejamos aparcados desde enero. Que si un poco de running por aquí, que si cenar más ligero por allá… Pero erróneamente equiparamos cuidarnos y perder grasa a suprimir por completo los alimentos grasos de nuestra dieta, ¡y en muchos casos estamos equivocados!

¿Quieres conocer qué alimentos grasos son saludables y no deben faltar en tus menús? ¡Toma nota!

 

Salmón y pescados azules en general

Una dieta saludable incluye pescado al menos tres veces por semana, de las que al menos una debe ser azul.

Es cierto que el pescado azul es más graso y calórico que el blanco, pero no por ello debemos suprimirlo de nuestra dieta. De hecho, es una rica fuente de ácidos grasos omega 3 y omega 6, lo que ayuda a reducir la inflamación y la presión arterial.

Sin embargo, si nos gusta comer pescados azules es preferible que elijamos los de tamaño más pequeño (boquerones, sardinas, lenguados…) a los de tamaño superior (atún, pez espada,…) debido a que en la grasa de estos últimos encontramos más metales pesados. Además, en pescados más pequeños como los boquerones estaríamos añadiendo a nuestra dieta un aporte extra de calcio si los consumimos con su espina. ¡Todo ventajas!

 

Aguacate: una fruta también se puede encontrar en el top de alimentos grasos

Si hay una fruta que triunfa entre la generación millennial, ésa sin duda es el aguacate. Y la clave no está únicamente en su sabor, sino que además es beneficioso para la salud por ser rico en vitamina E, lo que la convierte en un antioxidante natural, y por su alto contenido en ácido oleico. Por eso, aunque su proporción de agua es mucho menor que la de otras frutas y su valor calórico, por el contrario, es bastante superior, debemos tener en cuenta que sus grasas monoinsaturadas son buenas para nuestro organismo.

Otra de las ventajas del aguacate es su versatilidad: aunque solemos tenerlo muy presente por el guacamole o el tartar, lo cierto es que también es un fabuloso complemento en ensaladas y tostas. Eso sí, te recomendamos especialmente que lo consumas en temporada (de septiembre a mayo, principalmente).

 

El rey de los alimentos grasos: aceite de oliva virgen extra

Nuestro oro líquido no podía faltar en esta lista. Y sí, sabemos que está entre los alimentos más grasos y es muy calórico pero, como ya nos habrás leído decir en alguna ocasión, “hay grasas y grasas”. Y la grasa del aceite de oliva virgen extra no puede ser de mejor calidad.

Este producto está compuesto por más de un 70% de ácidos grasos monoinsaturados, entre los que destaca el ácido oleico, que ayuda a hacer frente a los problemas cardiovasculares al disminuir el “colesterol malo” y hacer que aumenten los niveles de “colesterol bueno”. Además, también es fuente de polifenoles, lo que contribuye a reducir la inflamación.

Pese a todo, quizá estés pensando en lo mucho que engorda. Sin embargo, está demostrado que el aceite de oliva ayuda a que se produzca la sensación de saciedad. Por lo tanto, no se trata de que se lo añadas a todo, pero usar entre 2 y 3 cucharadas soperas de aceite al día le sentará fenomenal a tu salud y no repercutirá negativamente en tu dieta.

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Jamón ibérico 100% de bellota: ¡del cerdo hasta los andares!

Pasamos de un imprescindible de la gastronomía patria a otro, y es que los españoles podemos renunciar a muchas cosas… ¡pero suprimir de nuestra dieta el jamón ibérico es pedir demasiado!

Y no solo lo decimos porque está buenísimo (que también). A diferencia de otras carnes, el jamón ibérico 100% de bellota como el de Cerdoh! proporciona una grasa que se  considera más saludable. Pero…¿a qué se debe? La clave está en que se trata de cerdos de montanera, criados en libertad y que se alimentan de forma natural, por lo que ese ejercicio físico se traduce en una musculatura más desarrollada. Y, debido a esto, la grasa del jamón ibérico 100% de bellota es rica en grasas monoinsaturadas, al igual que el aceite de oliva. Y, por lo tanto, es buena para la salud cardiovascular.

Así que, aunque no te hacía ninguna falta, ya tienes una buena excusa para no renunciar al jamón ibérico de bellota. Solo, en una tosta, en ensaladas, en un risotto… ¡su versatilidad es impresionante!

 

Frutos secos: pura energía

Los frutos secos son alimentos muy energéticos y, sí, muy grasos. Pero también son pura gasolina para nuestro cerebro y contienen grasas muy saludables.

Eso sí, no todos los frutos secos son iguales. Por eso, te recomendamos especialmente que consumas nueces y avellanas. Las primeras, porque tienen un 16% de ácidos grasos monoinsaturados y un 68% de ácidos grasos poliinsaturados, que solo podemos sintetizar a través de la alimentación. En lo que respecta a las avellanas, son las segundas de la lista en cuanto a la composición de ácido oleico, solo por detrás del aceite de oliva, lo que nos da pistas de su enorme valor nutricional. Además, son ricas en vitaminas, fibra, minerales, proteínas y antioxidantes.

¿Has probado a comer un puñadito de nueces o avellanas a media mañana? Seguro que te aportan la energía y saciedad necesarias para llegar al almuerzo sin cometer “tropiezos” mucho más perjudiciales para el organismo.

 

Los huevos y la falsa asociación con el colesterol

El miedo al colesterol y su valor calórico (en torno a las 113 kilocalorías por huevo) han hecho que reduzcamos el contenido de este alimento. Sin embargo, está demostrado que la mayoría de las grasas del huevo son monoinsaturadas y, como ya hemos visto, esto es positivo para nuestra salud.

En cuanto al colesterol, lo cierto es que solo el 2,8% de la grasa de este alimento es saturada, por lo que su temor a que lo incremente es más una leyenda urbana que un hecho científico.

Lo que sí es cierto es que casi la totalidad de la grasa del huevo se encuentra en la yema (de ahí los famosos batidos de clara de huevo para deportistas), pero también es rica en vitamina A, D, K, minerales y antioxidantes.

 

¿Prescindir del chocolate? No si es negro

Y llegamos al postre con una magnífica noticia para los golosos: aunque estés a dieta, no necesitas suprimir por completo el chocolate de tus menús.

Eso sí, debes apostar por una o dos onzas al día como mucho, y de tabletas que tengan, al menos, un 70% de cacao. Y si el porcentaje es superior al 85%, mejor que mejor (sentimos decirte que, por debajo del 70%, la mayoría de los chocolates del mercado contienen mucho azúcar).

El cacao es uno de los alimentos grasos más beneficioso para la salud por su alto contenido en flavonoides y minerales. Y, además, está demostrado que incluirlo en cantidades moderadas en la dieta puede favorecer la pérdida de peso, ya que nos ayuda a darnos pequeños “caprichos” que reducen la sensación de restricción constante de una dieta, mejora nuestro estado anímico e incluso potencia la sensación de saciedad.

 

Dicho esto, ya sabes: ya sea porque estés de operación bikini o simplemente porque quieras llevar una vida más saludable, harás bien en mantener en tu menú semanal estos 7 alimentos.

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