El picoteo ideal: ¡una tabla de ibéricos!

Cómo preparar la tabla de ibéricos perfecta

En España somos amantes de la gastronomía, y en pocos países esto tiene tantas connotaciones como en el nuestro: nos apasiona el buen comer, el buen beber, la preparación de una cena con amigos o familiares, los momentos que compartimos alrededor de una mesa…

Pero claro, cada uno tenemos nuestra visión particular de lo que significa “disfrutar comiendo”. Por ejemplo, hay personas que priorizan la comodidad y se alimentan de lo primero que encuentran en el frigorífico, o a base de precocinados. Y luego están quienes disfrutan con todo el proceso que implica para ellos comer “bien”: escoger con cuidado los alimentos que van a la cesta de la compra, mirando y remirando orígenes o ingredientes; pensar en combinaciones únicas o asombrosas con las que potenciar el sabor de cada alimento; buscar el mejor maridaje para un plato concreto; preparar el ambiente ideal,…

En Cerdoh! somos amantes de la buena mesa, pero creemos que ésta no debe distanciar, sino acercar, crear vínculos. Por eso, nos situamos en un término medio: valoramos la importancia de factores como la trazabilidad de los alimentos o el mimo a la hora de combinar productos; pero, a la vez, consideramos que no es necesario pasar el día cocinando para disfrutar de una cena de postín.

Si tú eres de los nuestros, sigue leyendo este artículo en el que te enseñamos cómo preparamos en Cerdoh! las tablas de ibéricos para siempre exclamar “oh!”. ¿Quién dijo que la rapidez, la sencillez y la exquisitez no se podían combinar? 😉

Lo que no debe faltar en una tabla de ibéricos

Sobre gustos no hay nada escrito, está claro. Pero si existe un “rey” de los productos ibéricos es, sin duda, el jamón ibérico 100% de bellota, así que sería prácticamente un sacrilegio no incluirlo en nuestra lista.

Eso sí, no solo de jamón vive el amante del ibérico. De hecho, la paleta ibérica es muy similar pero aporta matices muy interesantes. El chorizo ibérico es otro de los productos españoles más apreciados tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. El lomo ibérico de bellota es un manjar que puede incluso rivalizar con el jamón ibérico en cuanto a intensidad de sabores, y del que en Cerdoh! nos confesamos fieles admiradores. Y el salchichón ibérico de bellota es un clásico que nunca defrauda, ya sea en un picoteo con amigos o en un evento social de campanillas. Por lo tanto, nuestro consejo es que los incluyas todos en tu tabla.

A este respecto puede surgir otra cuestión: ¿es mejor cortarlos nosotros mismos o comprarlos envasados al vacío? Esto dependerá, sobre todo, de factores personales. Por ejemplo: ¿cuentas en casa con buenos cuchillos, tablas, etc.? Si no es así, no eres muy duchx en el manejo del cuchillo jamonero o dispones de poco tiempo libre y sueles ir con prisas, te recomendamos los loncheados al vacío. Además, en Cerdoh! puedes encontrar, por ejemplo, jamón ibérico o paleta ibérica cortados a cuchillo, ¡la mejor opción para disfrutar de todos los matices de un pata negra!

En cualquier caso, si vas a cortar tú el jamón, el lomo o el chorizo ibérico, te recomendamos que no trocees lonchas demasiado grandes o gruesas, ya que eso dificulta la degustación y el masticado. Y si vas a optar por un jamón o cualquier otro producto ibérico envasado al vacío es importante que recuerdes sacarlos del frigorífico unos 15 minutos antes de servirlos, para que los productos se atemperen y puedas degustarlos en condiciones óptimas.

Complementos perfectos

En general, los ibéricos son productos que, por su intensidad y calidad, funcionan muy bien con casi cualquier alimento, por raro que pueda parecer en un primer momento. Por eso, cuando prepares tu tabla de ibéricos puedes añadir muchos otros productos que dotarán de matices tu cena o almuerzo de picoteo.

Uno de los mejores acompañantes de un buen jamón ibérico es el queso. Y lo fantástico de este alimento es que también te dará mucho juego por su amplísima variedad de sabores, olores y texturas. Prueba con curados, semi curados, azules, ahumados, de cabra… ¡en la variedad está el gusto!

Otro básico es el pan, y puedes optar por la barra clásica o por innovar: de centeno, con semillas de amapola, con nueces y pasas… ¡hasta picos, mini tostas con arándanos o galletitas saladas! Probar cada uno de ellos  con una loncha de salchichón ibérico, por ejemplo, te hará descubrir sabores nuevos.

El foie también es un acierto seguro, ya que combina especialmente bien con la paleta ibérica. Y si te gustan las mezclas impactantes, no olvides incluir en tu mesa algunas frutas y verduras: uvas, ciruelas u orejones deshidratados, palitos de zanahoria con hummus, tomatitos cherry,… ¡Como ves, hay muchísimas opciones para añadir color y sabor a tu tabla de ibéricos!

A este respecto, solo te recomendamos una cosa: procura cortar y presentar cada alimento por separado, ya sea en tablas, cuencos, etc. Y no lo decimos únicamente por una cuestión estética, sino porque algunos productos (especialmente el lomo, el salchichón y el chorizo ibéricos) pueden transferir su sabor al resto.

Por último, solo queda el maridaje ideal. En este caso, nosotros nos decantamos por una buena cerveza artesanal o por un vino, pero sobre éstos ya se sabe: a día de hoy contamos con cientos de referencias y cada una de ellas tiene particularidades específicas, que pueden potenciar o apagar el sabor de tus ibéricos. Lo habitual es acompañar las tablas de ibéricos con vino tinto, pero te animamos a arriesgar.

Y, ahora sí… bon appetit!

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