Ponte en forma de cara al verano, come jamón ibérico de bellota

El verano ya está aquí, a la vuelta de la esquina. Empieza a salir más el sol, las temperaturas suben y a todos nos gusta lucir “palmito”. Es entonces cuando la archiconocida “operación bikini” comienza a rondar nuestra cabeza. ¿Qúe hacer? Podemos aguantar la tiranía del hambre, apuntarnos al gimnasio u olvidarnos de picotear entre horas. O podemos comenzar cuidándonos con un poco de jamón ibérico de bellota. ¿Cómo te quedas? Tranquilo que te lo explicamos.

Sabemos que la carne es débil. Para la mayoría de los mortales, la palabra “dieta” es como encontrarnos a un zombie hambriento en un callejón oscuro, a lo Walking Dead. Así que, dejémosla a un lado, y hablemos de hábitos saludables que nos ayudan a cuidarnos. Prepara unos picos de pan y deja reposar un sobre de jamón ibérico de bellota, que te lo vamos a explicar todo con pelos y detalles.


El redactor de este artículo cuando escucha la palabra dieta.

El jamón ibérico de bellota es tu amigo. No lo olvides.

Sabemos que crees que los embutidos están en tu lista negra si lo que quieres es bajar unos kilos o simplemente comer mejor. Por favor, dale al play al siguiente vídeo para conocer la respuesta a esta pequeña duda que nos ha surgido.

Sí, como has podido escuchar, va a ser que no. Lo que pasa es que tendemos a meter todo tipo de embutidos en el mismo saco y hay que diferenciar qué ibéricos son tus aliados para combatir los michelines, como hacemos por ejemplo con los pescados (azules y blancos) o las carnes (blancas y rojas).

Nos nos gusta excluir a nadie, pero si debemos elegir a un miembro de la familia de los embutidos ibéricos, el jamón ibérico de bellota es la mejor opción. ¿Por qué? Pues porque contiene un complejo vitamínico muy elevado y además, tiene una tasa de colesterol inferior a las demás carnes magras. Y ahora que comienza la Eurocopa, hay que tener un poco de cuidado con el tema, que ya sabes cómo se pone Del Bosque con lo del colesterol.

Pero seguimos con los beneficios del jamón ibérico de bellota que nos liamos. Nuestro protagonista de hoy tiene un bajo contenido en grasas saturadas y un alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados. Esto quiere decir que disminuye significativamente el colesterol y los triglicéridos (recuerda, Del Bosque y la Eurocopa. La Selección bien vale un esfuerzo). Además, el jamón ibérico nos aporta hierro y vitaminas del grupo B que son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y el cerebro. Vamos que son todos virtudes. Yo que tú ponía ya las lonchas de jamón en el plato de los picos de pan. Ahí lo dejo.

Un poco de ejercicio, mejor con jamón ibérico de bellota.

Muchos pensaréis que os estamos echando un farol, pero no es así. Hay estudios que certifican que lo que decimos es verdad. Pero, ¡espera!, eeespera… acaba de leer este párrafo antes de lanzarte al plato como si no hubieras comido en treinta años. Atiborrarse a jamón ibérico tampoco es la solución, lo recomendable es comer unas cuantas lonchas de jamón ibérico de bellota al día, unos 120 gramos como mucho repartidos entre el desayuno, la merienda, la comida, el almuerzo y la cena. Ahora sí, ahora ya puedes comer.

Además, ahora que va mejorando el clima apetece más salir, hacer algo de ejercicio, correr, perdón hacer running, caminar, montar en bici,… vamos, movernos un poquito, lo que viene siendo el complemento perfecto a una buena alimentación. Si lo conseguimos (sabemos que a muchos de nosotros el sofá nos tiene atrapados), mantendremos nuestro cuerpo saludable y en forma. A todos nos gusta vernos buenorros, ¿o no? Y más en verano, que es cuando enseñamos cacha.

En definitiva, no hay por qué privarte de comer sabroso. Tener el hábito de alimentarse equilibradamente te ayudarán a tener un cuerpo saludable por dentro y por fuera. Ten en cuenta todo lo que te hemos contado del jamón ibérico y aprovecha los recursos de nuestra tierra, como las legumbres por ejemplo, esas eternas compañeras del ibérico. Ya sólo te queda disfrutar de la vida, el sol y la playa, y la nueva canción del verano, o lo que se tercie, claro.

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