Los cinco secretos mejor guardados de una paleta 100% ibérica de bellota

La concentración de grasa y un periodo de curación corto, claves en el particular sabor de la paleta ibérica de bellota.

¿Eres de paleta ibérica de bellota o de jamón ibérico de bellota? ¿Sabes qué es qué? ¿Conoces en qué se diferencia una pieza de la otra? ¿Cuál es mejor? ¡Ufff! demasiadas preguntas que más que hacer nosotros, deberíamos responder y…, ¡a eso vamos!

Porque aunque la paleta 100% ibérica de bellota y el jamón 100% ibérico de bellota procedan de las patas de los cerdos ibéricos, no son iguales. Porque aunque su salazón, secado y maduración sean bastante similares, se trata de dos productos totalmente distintos.

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Pero eso sí, hay algo que es indiscutible: en términos de calidad NO hay diferencias 🙂

Si otras veces hemos hablado de cómo distinguir un jamón de pata negra de un sucedáneo, y hemos indicado las muchas propiedades beneficiosas que tiene para la salud de niños y adultos, hoy toca centrarse en la paletilla ibérica de bellota y en sus 5 secretos mejor guardados.

La paleta ibérica de bellota es de tipo fino.


La paleta ibérica de bellota viene de la pata delantera del cerdo ibérico, y su peso aproximado es de entre 4 y 5,5 kg. Además, tiene una porción superior de grasa y hueso que puede llegar a alcanzar el 60%. Por esta razón decimos eso de tipo fino, porque desde el punto de vista morfológico, la paleta ibérica de bellota es más delgada y menos redondeada que el jamón, y, en consecuencia, las lonchas que se obtienen son mucho más finas.

Junto al peso y la anchura de la pata, el largo es otro elemento diferenciador. Por lo general, los jamones ibéricos rondan los 70 y 90 centímetros, mientras que la paleta de pata negra se mueve entre los 60 y los 75 centímetros.

La forma y la disposición de sus huesos la delatan.


No hay pérdida -o al menos no debería haberla-. Basta con fijarse en la forma y disposición de los huesos para percatarse de que de lo que se tiene delante no es otra cosa que una deliciosa paleta 100% ibérica de bellota.

Se reconoce así de fácil por el omóplato tan característico que tienen las patas delanteras de los mamíferos. Para que lo visualices: presenta una forma circular y plana. Es parecido a un abanico.

Su carne de color rojo intenso y su mucho sabor la hacen única.

Tanto es así que hay quien dice que la paletilla ibérica de bellota es más sabrosa que el propio jamón ibérico de bellota. La verdad es que esto es cuestión de paladares, va con el gusto de cada uno, porque los dos son deliciosos y, como hemos apuntado antes, tienen un proceso de elaboración prácticamente igual.

Puede que esta opinión de que la paleta de pata negra tenga más sabor se base en que ésta cuenta con una mayor concentración de grasa, algo que la hace más jugosa, y en que su periodo de curación es ligeramente menor debido a que su tamaño también es menor.

Dicha grasa -externa e intramuscular- es blanda y untuosa, y presenta un color entre blanco brillante y rosáceo. Por su parte, la carne es de un tono rojo intenso inconfundible.

De nombre, paletilla, y de apellido, bellota, nada de cebo. ¡Que no te engañen!

Seguro que esto te suena porque en numerosas ocasiones ya te hemos recomendado que te fijes bien a la hora de comprar un jamón para que no te den cebo por bellota -porque pasar, pasa-. Y con la paletilla idem.

Tanto la paletilla de bellota como la de cebo son de calidad e ibéricas. Hasta aquí bien. Pero ahora viene lo importante: su sabor, que nada tiene que ver el de una con el de otra.

Esta diferencia de sabor se debe a la alimentación del cerdo ibérico. Como su propio nombre indica, la paletilla 100% ibérica de bellota procede de un cerdo que come bellotas durante la época de la montanera, mientras que la paletilla ibérica de cebo es fruto de un cerdo alimentado principalmente por cereales y leguminosas. ¡Y el paladar lo nota!

La paletilla de pata negra, exquisita y muy saludables

Dejando a un lado el aroma, sabor y demás cualidades maravillosas de este manjar, desde el punto de vista de la salud, es un alimento con grandes propiedades y beneficios para nuestro organismo.

Existen estudios científicos que ponen de manifiesto cómo las grasas de la paletilla ibérica de bellota sobrepasan el 55% en ácido oleico, o sea, que sólo el aceite de oliva virgen la supera. Este tipo de grasas son favorables para el colesterol de la sangre, pues aumenta el colesterol bueno y disminuye los niveles del perjudicial.

Al ácido oleico hay que sumar sus numerosas proteínas, las vitaminas B1, B6 y B12 -que activan el sistema nervioso y la maquinaria cerebral-, el ácido fólico, antioxidantes como la vitamina E, minerales que preservan la zona ósea, el calcio, el fósforo, el zinc y el selenio -que retrasa el envejecimiento-.

Ahora que estás al tanto de los secretos mejor guardados sobre la paleta ibérica de bellota, posiblemente te pase como a nosotros. Es llegar al final del post que estamos escribiendo y pensar únicamente en degustar el producto al que le hemos dedicado unas líneas. Bueno…, en cierto modo, es algo normal, ¿no? 😉

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