Fecha de caducidad y consumo preferente del jamón ibérico.

Fecha de caducidad y consumo preferente del jamón ibérico

Que degustar un rico jamón ibérico de bellota es un placer de la vida es algo que tenemos claro.

Lo que no tenemos tan claro -como sucede también con otros alimentos- es eso de fecha de caducidad y fecha de consumo preferente, conceptos a veces confusos.

Te contamos todo lo que debes saber para consumir y mantener el auténtico pata negra siempre en buen estado.

Fecha de caducidad y consumo preferente

Comenzamos por lo más básico: ¿qué significa lo de la fecha de caducidad? ¿Y fecha de consumo preferente? ¿Cuáles son las principales diferencias?

Bien, la fecha de caducidad se indica en productos que son muy perecederos y con riesgo microbiológico. Hablamos de carnes y pescados crudos y frescos, que duran pocos días porque pueden aparecer bacterias patógenas. Una vez pasada la fecha de caducidad, el producto no debe consumirse, ya que hay riesgos de que se encuentre mal, estropeado, y llegue a ser perjudicial para la salud.

Respecto a la fecha de consumo preferente, ésta se aplica a productos bastante más duraderos y que son estables (en cuanto a propiedades y conservación). En este caso, al pasarse la fecha, el alimento pierde parte de sus propiedades (sabor algo rancio, menos aroma o aroma extraño, cambio de textura y color…), pero no hay ningún tipo de riesgo microbiológico.

En base a esto que estamos comentando, no hay que consumir productos que hayan superado su fecha de caducidad para no llevarnos un susto. Lo que sí que se puede hacer es congelar los alimentos (carnes, pescados…, incluso salmón ahumado y jamón cocido) que no se vayan a comer y que estén a punto de cumplir la fecha.

Pero, de hacer esto, es fundamental comerlos en menos de 24 horas una vez que se descongelen, y cocinarlos adecuadamente. Del mismo modo, los platos precocinados como la lasaña y la pizza también se pueden congelar, pero no los que contienen, por ejemplo, verdura porque su textura varía considerablemente.

Jamón de bellota 100% ibérico: recomendaciones de consumo

Tras esta explicación general, pasamos a centrarnos en el jamón.

Los jamones (y paletas) tienen una fecha de consumo preferente de un año tras salir de ‘fábrica’. Y su fecha de caducidad real viene dada por el punto de curación de la pieza.

Por otra parte, la caducidad del jamón previamente loncheado es de 3 meses sobre la fecha de envasado sin necesidad alguna de congelarlos.

De hecho, congelar el jamón ibérico no tiene sentido, pues estaríamos acabando de golpe y porrazo con todo su sabor, fruto de largos meses de cuidados y mimos para conseguir la excelencia del auténtico pata negra.

Además, la ‘gracia’ de aplicar al jamón este método de conservación -como hacemos en Cerdoh!- es, precisamente, retrasar su fecha de caducidad respetando hasta el último de sus matices sin tener que congelarlo.

Y para que el bocado sea perfecto, no está de más sumar a estas nociones una serie de recomendaciones de consumo que te detallamos a continuación.

  • Los tiempos importan. Por lo tanto, elige un jamón ligeramente tierno, si tu intención no es comerlo de inmediato, sino en dos o tres meses, y completamente curado cuando lo vayas a consumir en cuestión de días.
  • Un reservado VIP, ¡por favor! Sí, el mejor lugar de tu casa tiene que ser para el jamón 😉 ¿Y qué características ha de reunir este sitio VIP? Tiene que ser seco y oscuro, es decir, la despensa de toda la vida. Esto es así porque las altas temperaturas pueden afectar a la calidad de la carne y hay que protegerlo de las fuentes de calor y del sol. Y el jamón envasado al vacío no necesariamente tiene que estar en el refrigerador. Basta con poner los sobres, como decimos, en un espacio que esté a máximo 21 grados. O sí, la otra opción es guardarlos en la nevera e ir sacándolos según se vayan a ir comiendo.
  • La paciencia es la madre de la ciencia. Las prisas no son buenas para nada, menos aún para el jamón ibérico. Tanto si tienes la pieza entera o ya loncheada en sobrecitos, ten paciencia. Deja que el producto repose unos minutos (alrededor de 5) antes del festín para que se asiente y coja la temperatura óptima (unos 21 grados). Cuando las lonchas se separen de manera natural unas de otras, tu ibérico de bellota estará listo. Al meterlo en la boca y saborearlo entenderás que la espera ha merecido muchísimo la pena.
  • Para acelerar este proceso (sobre todo recién salido de la nevera) puedes mojar las dos caras del sobre de jamón envasado al vacío con agua templada/caliente antes de abrirlo.

  • Degústalo des-pa-ciii-to. No engullas. No comas como si te lo fueran a quitar de las manos. ¡No seas ansioso! Picotear un pata negra es una experiencia que hay que disfrutar de principio a fin.

Ahora que ya conoces los ‘tiempos’ del jamón de bellota 100% ibérico y sus indicaciones de consumo, habrá que pasar la teoría a la práctica para reforzar conocimientos, ¿no?😉

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