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Todo lo que no debes hacer con el jamón 100% ibérico de bellota

Los siete mandamientos de la ley de Cerdoh! para saborear al máximo un jamón 100% ibérico de bellota

¡Lo has hecho! Has entrado en nuestra tienda online, has comprado nuestro mejor jamón 100% ibérico de bellota – o cualquiera de nuestros embutidos ibéricos-, y ya lo tienes en casa. Así de fácil y rápido. Ya sabes, ¡de la dehesa a tu mesa!

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Hasta aquí, correcto. La cosa apunta a que te vas a poner las botas. Degustar un rico 100% ibérico es siempre un planazo. Así que, por favor, no estropees este momento o te arrepentirás. Que no todos los días tiene uno ante sí un jamón ibérico.

Y decimos esto de que no estropees el momento porque, como sucede con otros productos, a veces con los jamones ibéricos se cometen auténticas barbaridades. Menos mal que estamos nosotros para que lo que tiene que ser un deleite para tu paladar no se convierta en un ‘está rico, sin más’.

Desde Cerdoh! te dejamos los siete ‘mandamientos’ -que no diez- de lo que NO has de hacer con un jamón 100% ibérico de bellota.

No tomarás el jamón ibérico frío.


El calor y el frío influyen -y mucho- en el sabor y las cualidades de los productos, y más si estamos hablando de un alimento gourmet. El 100% ibérico tiene que conservarse y consumirse a una temperatura ambiente óptima de aproximadamente 24ºC para que toda su calidad y exquisitez se manifiesten. Esto si está recién cortado. Si por el contrario, está ya loncheado envasado al vacío y guardado en el frigorífico, no hay que olvidarse de sacarlo una hora antes de comerlo para que su temperatura vuelva a ser la ‘la normal’. Como ayuda, se puede pasar el paquete por el grifo de agua caliente durante 15 ó 20 segundos, o meterlo en un bol para atemperarlo hasta que la grasa se ponga transparente, y después dejarlo reposar.

No cometerás actos impuros como tapar el jamón ibérico con un trapo blanco.

No, no y no. Por mucho que lo veas en casas de amigos, en los restaurantes a los que vas…, no caigas tú también en este gran error. El famoso trapo blanco de cocina úsalo para lo que quieras, pero nunca para tapar el jamón de pata negra. Si en realidad es muy sencillo. La mejor manera de taparlo es con su propia grasa (que tienes que guardar cuando empieces la pieza). Aunque vale, puedes decir que lo has probado y que a los cuatro o cinco días este tocino se ha oxidado y ha transmitido sabores de rancio. ¡Te lo compramos! Porque es verdad que puede pasar… Por eso, lo más adecuado es ir limpiando el jamón ibérico cada vez que se corte, eliminando los trozos de cortezas exteriores. Y ya para nota. Mejor todavía es cubrirlo con papel film bien pegadito para aislarlo del aire y evitar que se oxide. SÓLO después de cubrirlo con film – recalcamos, SÓLO después-, si lo deseas, eres libre de sacar el trapo blanco y colocarlo por encima para proteger al 100% ibérico de la luz.

Amarás al jamón ibérico por encima de todas las cosas.

Y le guardarás en el mejor sitio de tu casa. La cocina, por lo general, no es el lugar más indicado para guardar los jamones ibéricos por una simple razón: suele ser la zona donde hace más calor y donde se generan olores que pueden afectar al jamón. Y te diríamos que un buen sitio es, por ejemplo, el salón, pero igual no te apetece tener un pata negra al lado de la tele -aunque ojo, que seguro que marcabas tendencia..-. Por lo tanto, dejamos a tu criterio determinar qué habitáculo de tu hogar es el perfecto para conservar el jamón ibérico. Sólo ten en cuenta que la habitación que elijas no tiene que ser húmeda ni la tiene que dar el sol de manera directa todo el día. De ser así, el jamón se secaría, la grasa empezaría a saber mal y el punto de sal se alteraría totalmente.

No consentirás que ni tu ni nadie sirva el jamón ibérico en platos de colorines.


Por favor, no lo hagas. ¿Acaso hay color más bonito que el rojo intenso de un auténtico jamón 100% ibérico de bellota? Apuesta siempre por una vajilla blanca impoluta -de las de toda la vida- donde el jamón ibérico brille con todo su esplendor. Y por mucho que ahora esté de moda, no recurras a la pizarra. Déjala para la cocina de vanguardia. Pero haznos caso, para el jamón no. ¿Por qué? Porque si lo usas, el tocino se va a quedar pegado en la pizarra negra y no se va a ver transparente.

No dirás que sirve cualquier cuchillo.


Porque no es así. Para hacer las cosas bien, el equipo básico para cortar jamones ibéricos consta de: cuchillo jamonero largo y flexible, puntilla para limpiar las cortezas y perfilar los huesos, y también una chaira -una especie de cuchillo cilíndrico alargado con estrías- para asentar el filo de los cuchillos. Éste es un kit de los de andar por casa, claro, que lo cortadores profesionales llevan maletines con hasta 12 cuchillos. Pero tú no te preocupes, que tampoco es cuestión de ponerse muy ‘versión premium’. Con los tres instrumentos que acabamos de mencionar harás un corte de nota.

Honrarás al jamón ibérico y no lo maridarás con lo primero que pilles.


El jamón ibérico –repleto de beneficios para la salud, por cierto- es un manjar por sí solo. Combinarlo con otros alimentos sí, es una opción, pero únicamente si es para enriquecerlo. Si no, ¿para qué? No merece la pena. Mejor solo que mal acompañado.

Santificarás al jamón ibérico y nunca tirarás los huesos.

¡Que de nuestros cerdos lampiños se aprovecha todo! Una vez terminado el 100% ibérico, conserva los huesos y tu abuela te hará una sopa de quitar el sentido…

Y colorín colorado, éstos son los siete mandamientos de la ley de Cerdoh! que recomendamos que te aprendas al dedillo para que saborees loncha a loncha nuestro jamón 100% ibérico de bellota.

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