¿Qué echamos más de menos los españoles que vivimos en el extranjero?

Las 7 cosas que más echamos de menos al salir de España

Ya lo decía Dorothy en El Mago de Oz: “se está mejor en casa que en ningún sitio”. Nuestro hogar, nuestra ciudad o nuestro país siempre, o casi siempre, van a parecernos los mejores. Los más acogedores, los más hermosos, donde mejor se vive o se come,… Y puede que a los españoles no nos falte razón, porque lo cierto es que vivimos en un país privilegiado, mundialmente reconocido por nuestra diversidad cultural, nuestro clima envidiable, la alegría de vivir de nuestras personas o nuestra asombrosa gastronomía. Y por los productos españoles, claro, que también tenemos mucho de lo que presumir en ese aspecto.

Sin embargo, de vez en cuándo, nos toca salir “de casa”. Ya sea para disfrutar de unos días de vacaciones, por trabajo o incluso por amor, en algún momento de nuestras vidas todos nos hemos encontrado pisando suelo extranjero.

En esas ocasiones lo normal suele ser detectar algunos contrastes culturales, probar la cocina local, enamorarse de los barrios más bohemios de la ciudad y volver a casa con las pilas bien cargadas y millones de fotos en el móvil. Sin embargo, si vamos a pasar allí un periodo de tiempo medio/largo, puede ser que la morriña se apodere de nosotros y sentimos una nostalgia increíble de nuestro hogar.

¿Quieres saber cuáles son las cosas que más echamos de menos los españoles cuando vivimos en el extranjero? ¡Te las contamos todas!

 

Las persianas: las grandes desconocidas en media Europa

Estar durmiendo plácidamente un sábado por la mañana y despertarte sin alarmas ni prisas, cuando tu cuerpo te pide movimiento… ¡eso no tiene precio!

Además, las persianas no sólo nos permiten dormir a pierna suelta hasta la hora de comer. También nos protegen del calor o del frío externo, nos ofrecen intimidad… Algo que, sin embargo, para muchos vecinos europeos es absolutamente chocante. Y si no, fíjate en los edificios cuando te des un paseíto por Ámsterdam: ¿acaso no tienes la sensación de que estás viendo un catálogo de Ikea en vivo y en directo?

 

Uno de los productos españoles más populares: la fregona

Parece que a los españoles se nos da bien inventar “algo”, lo que sea, siempre y cuando se coloque en el extremo de un palo. Y de ello dan fe dos de los productos españoles más internacionales: los chupachups y las fregonas.

En España no hay casa que se precie sin una fregona o dos, para la terraza y el interior. Es más, ¿habríamos desarrollado igual nuestra paciencia sin escuchar a nuestras madres amenazar con que ni se nos ocurriese pisarles “lo fregao”? Tenemos nuestras dudas.

Sin embargo, fuera de nuestras fronteras no es tan fácil encontrarlas. ¿Qué hacen nuestros vecinos cuando tienen un escape de agua o se les cae al suelo una botella de vino? ¿Ponen periódicos? Quizá la llegada de los robots domésticos que barren y friegan empiece a equipararnos al resto del mundo, pero nosotros sabemos que no será lo mismo.

 

¡Que viva el frío (en la bebida)!

En España, quizá debido a que casi todo el año gozamos de temperaturas suaves, tenemos cierta obsesión por las bebidas frías. Nos encanta echar hielo a los refrescos o las copas y podemos medir nuestra preferencia de bares en función de lo frías que sirven las cervezas. Pero te lo advertimos: fuera de nuestras fronteras el panorama es muy distinto.

Es cierto que en casi toda Europa hay cervezas estupendas, eso no vamos a discutirlo. Pero esa sensación de haberte pasado el día atareadx, con prisas, y sentarte delante de una cerveza bien fría… ¡eso es indescriptible!

 

Los productos españoles más apreciados en el extranjero: ¡los ibéricos!

Nuestra gastronomía es, sin duda, uno de nuestros mayores focos de morriña. Tanto, que incluso se llega a fantasear con platos que antes no te gustaban especialmente. Sí, amigx: pasa seis meses fuera de casa y te garantizamos que darás algo grande por unas lentejas de tu madre.

La tortilla de patatas, las croquetas, la paella, el salmorejo, los platos de cuchara… En España tenemos una cocina tan rica y variada que es fácil echarla en falta. Aunque, claro está, la solución siempre puede ser ponerse el delantal y ver qué sale. Porque a fin de cuentas, huevos y patatas hay en todas partes, ¿no? Y, de paso, puedes trasladar a tu nuevo hogar el debate sobre la ausencia o incorporación de la cebolla en la tortilla.

Sin embargo, existen algunos productos españoles que no son fáciles de encontrar fuera de nuestras fronteras y que tienen un sabor 100% nuestro: los ibéricos 100% de bellota.

Hay quienes te dirán que puedes probar la versión extranjera de nuestro amado jamón ibérico: que si el prosciutto italiano, que si el jamón de Bayona francés,… Pero nosotros no queremos engañarte: ¡tenemos muy claro que nuestro jamón ibérico 100% de bellota es incomparable!

Eso sí, en Cerdoh! no damos la de cal sin la de arena: como sabemos que el antojo de chorizo, lomo o jamón ibérico puede causar estragos en tu humor e incluso en tu salud, hacemos envíos a toda Europa de estos productos españoles tan deseados para que degustes en casa lo mejor de la gastronomía patria. O para que se los des a probar a tus amigos y familiares extranjeros. ¡Que no os falte de nada!

 

Los bares como punto de encuentro

Ligada al punto anterior está la cuestión de los bares. Las sobremesas, el tapeo, el aperitivo, las terrazas,… buena parte de la vida social española se construye en torno a un bar, eso es innegable.

Por eso, cuando vivimos fuera y hacemos nuevos amigos pueden llegar a pensar que estamos un poco “obsesionados” con pasar la tarde “arreglando el mundo” en cualquier bar. ¿Tendrá relación, quizá, con que fuera de España no es nada sencillo encontrar un lugar en el que te pongan una tapa gratuita con tu consumición?

Quien sabe lo que es pedir una cerveza (fría, no se nos olvide) y que se la traigan con un poquito de chorizo ibérico, pan y una sonrisa, bien sabe lo que es la felicidad. Y si fuera de nuestras fronteras no lo entienden… ¡ellos se lo pierden!

 

Uno de los “productos españoles” más distintivos: la espontaneidad

En España tenemos un carácter positivo y alegre que nos hace parecer, a ojos de un extranjero, un poco alocados. Y es que esa espontaneidad tan nuestra, esa querencia por los planes improvisados, no suele hacer buenas migas con la mentalidad de muchos de nuestros vecinos europeos.

Un poco de autocrítica no viene mal, y es cierto que a muchos españoles nos vendría bien ser un poco más “organizados”. Eso nos permitiría, por ejemplo, quitarnos de encima la fama de impuntuales, que también es conocida en todo el mundo como uno más de los “productos españoles”.

Pero también es verdad que soltarse la melena de vez en cuando nos da vidilla. Y forma parte innegable del carácter español: ése que nos lleva a mostrarnos efusivos y sociables, a apuntarnos los primeros a cualquier sarao. Y eso tampoco está mal, ¿no?

 

Y algo incomprensible fuera de nuestras fronteras: nuestros horarios

Prueba a explicarle a cualquier amigo no español tus horarios normales de desayuno, comida, salida del trabajo, cena o sueño. ¡No podrán creerlo!

Como hemos dicho antes, los españoles tenemos fama de llegar siempre tarde a todas partes. ¡Pero no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta que ya arrancamos con retraso por las mañanas! Cuando otros van camino del trabajo nosotros nos estamos levantando, si en Europa ya están cenando nosotros aún estamos en la merienda, y un austríaco puede llevar dos o tres horas durmiendo cuando nosotros vamos arrastrando los pies hasta la cama. ¡En esto somos únicos!

 

Seguro que una vez revisada esta lista, pese a lo bueno y lo no tan bueno, tú también estarás de acuerdo con Dorothy: ¡nada como estar en casa!

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